"EL INFIERNO EXISTE, ENTRE NOSOTROS"Buscar.
Tras clickear en el símbolo, ante el aparece un listado de sugerencias muy grande, la gran mayoría sin que tenga que ver con la frase en cuestión, sino que le remite a páginas de teología con una o dos palabras sueltas en común, y también a una película de la que no ha escuchado en su vida que empieza por la palabra "Infierno..."y libros dedicados también a la teología y cosas un poco extrañas. Puede que la clave se encuentre en ser más específico. Añade a la frase la palabra "Norte", pues puede tener algo que ver con la región en donde vive, el norte de Israel. Cliquea de nuevo.
La primera sugerencia, procedente de una página de noticias únicamente del Norte de Israel llamada Tzafonet, reza lo siguiente:
"Una chica del centro de protección social Beit Prajim ha quedado primera en el concurso de relatos..."
Pincha en el título. Se le abre la página web, con el titular completo:
"Una chica del centro de protección social Beit Prajim ha quedado primera en el concurso de relatos de la municipalidad de Naharya"
Lee el cuerpo de la noticia. "Yoval Sahmir, una adolescente de 13 años y acogida en el centro Beit Prajim, especializado en rehabilitar a menores con problemas de drogas y abusos domésticos, ha ganado el primer premio del concurso de relatos que la Municipalidad de Naharya ha organizado por cuarto año consecutivo. El alcalde, Ronen Marelli, le ha dado en mano el galardón, al igual que al segundo y tercer puesto, integrado por Alon Barak, un profesor de matemáticas que enseña en un Instituto de Maalot y una expolicía retirada de 68 años que responde al nombre de Miri Wolfson. Marelli ha enfatizado durante su discurso, tras dar la enhorabuena a los premiados, que estos premios son una gran iniciativa para promover el relato israelí y que las diferencias no existen a la hora de promover la creatividad..."
Jake baja un tanto más. Hay una pequeña columna con los nombres de los relatos ganadores, aunque solo se fija en el primero:
"EL INFIERNO EXISTE, ENTRE NOSOTROS", de Yoval Shamir.
Siente como su corazón pega un respingo. Vuelve arriba y presta atención a la foto del evento. Saliendo en portada, con una forzada sonrisa de blancos dientes el alcalde de Naharya, Ronen Marelli, acompañado de los que se tratarían otros importantes cargos municipales. Frente a ellos, ligeramente separados para no dar la espalda a las autoridades, los tres ganadores, cada uno sosteniendo lo que debía tratarse del premio, un pequeño libro de cristal sobre una base de madera barnizada, con una placa dorada que, aunque la imagen no ofrece tanta calidad como para vislumbrarlo, seguramente rezaría 4ª edición del concurso literario de Naharya. Y la tal Yoval Shamir tiene que ser la más joven de todos, situada a la izquierda del todo, siguiéndola en orden un hombre maduro y canoso de pelo, que será el profesor del segundo puesto y una mujer de pelo largo y también gris, con algunas arrugas en su rostro, que también será la expolicía del tercero. La chica, visiblemente de estatura mucho más baja y menuda, tiene unos ojos saltones y oscuros, ofreciendo una mirada tan profunda que a Jake, por un momento, siente que le penetra el alma. Es como sí, a pesar de la tímida sonrisa que ofrece ante la cámara, su interior estuviese desgastado, dolorido y triste de una vida que, probablemente, no quería haber vivido. Tiene la tez blanca como la nieve, el pelo corto y de un color marrón cobrizo, que refuerza su aspecto infantil, de niña asustada, maltratada por los embistes del mundo desde que tiene uso de razón. Quien sabe, reflexiona Jake, cuál sera su historia y el de tantos otros chicos y chicas que pueblan esos centros de rehabilitación social, heridas y cicatrices nada fáciles de sanar, traumas de por vida. Se concentra en su figura, hace mucha memoria, pero el anda siempre muy distraído cuando conduce y no suele fijarse en las caras de sus pasajeros. No recuerda haber visto a Yoval en la línea 35.
Sin embargo, casi al término de la noticia se cruza con otra sorpresa más:"Los relatos ganadores pueden ser descargados gratuitamente desde la página de la Municipalidad-sección Cultura, opción Relatos-, a disposición de quien quiera leerlos y contribuir de ese modo al éxito de la literatura local, haciendo que este tipo de concursos valgan realmente la pena".
Jake abre otra ventana y busca la página de la Municipalidad, mientras en la misma pestaña de la noticia ingresa en el buscador el nombre de "Yoval Shamir". Le salen varias páginas más, también son periódicos online y uno es escrito y de tirada nacional, Ha´Aretz, pero hablando del mismo concurso y, como en Ha´Aretz, consistiendo solo de un texto pequeño y escueto, sin resaltar ninguna importancia. Baja con la flecha para ver más sugerencias, y no tarda en encontrar una que particularmente le llama la atención:
"Joven ganadora de un concurso de relatos en Naharya ha desaparecido del centro que la acogía"
Jake frunce el ceño. La noticia es bastante reciente, de noviembre del año pasado, y la fecha del concurso respondía al 13 de febrero del mismo año. Según la información expuesta, era vista por última vez la noche del domingo, saliendo sola a "comprar" en un autoservicio cercano, como le dijo al educador que se encargaba de ella. El dueño de la tienda juró no haberla visto. No hay más detalles.
Aparte de este medio, solo dos diarios más cubren la exclusiva. Al principio le extraña la poca repercusión del suceso, pero entiende que Yoval, por lo que va leyendo de la crónica, no tiene familia y, aunque no se relata nada con respecto a su vida(y menos aún en los otros dos diarios), se deja entrever un trágico pasado de abuso sexual y soledad, hasta que el centro Beit Prajim la acogió en sus brazos cuando tenía doce. Había desaparecido con catorce.
"La Policía ha abierto una investigación y prometen no descansar hasta encontrarla, por lo que también piden a la ciudadanía la máxima colaboración".
La foto que enmarca la noticia es de una descolorida Yoval Sahmir, inexpresiva, con ese aíre frío y asustadizo en su mirada que Jake intuyó durante la presentación del concurso. Sus cejas, arqueadas, parecen preguntarle que va a hacer. Y él no sabe ni que responderse a sí mismo.
"Por Dios,"piensa en voz alta, con las manos en la cabeza,"Tamar está a punto de dar a luz, no puedo meterme en camisas de once varas. Esto es muy arriesgado, sin duda se trata de esto. ¿Que otra razón puede ser?Me ha dejado las pistas para que pueda continuar, pero no sé si quiero".
Le sudan las manos, tan frías como el hielo. Siente un repentino terror que antes no esperaba verlo, la sensación que no es posible dar marcha atrás. Si un menor, y más(desgraciadamente)acogido por los servicios sociales desaparece, se puede temer lo peor. Podría tratarse hasta de una trampa.
"No, no puedo ignorar su auxilio. Necesita que la rescaten, de donde sea que la tengan apresada. Pero un hijo mío va a nacer, no puedo poner en peligro a mi familia. Oh mierda..."
Hay que actuar rápido. Si no lo están espiando ya en este momento lo harán en breves. Decide salir del trastero, llevándose el cuaderno consigo. Sube las escaleras, haciendo el menor ruido posible. Desde abajo puede observar que su dormitorio ya no desprende luz como antes, una clara señal que su mujer ha dejado la lectura por hoy y se ha acostado. Se desplaza por el vestíbulo, tan silencioso como es capaz, hasta llegar a la cocina. Arranca la página con la frase "EL INFIERNO EXISTE, ENTRE NOSOTROS", la estruja hasta hacer de ella una bola de papel y la tira al cubo de basura. Escribe en la hoja la lista de la compra, incorporando cosas que incluso no necesita para "engordarla" más. Después la coloca en un hueco disponible entre los libros de receta y cuadernos de apuntes de su mujer, perdiéndose a la perfección entre los diferentes tomos, uno más en la atestada estantería de la cocina. Jake agarra una servilleta y se la pasa por la sudorosa frente. Mañana empieza su jornada con el autobús a partir de la una. Tiene tiempo para viajar hasta Naharya y visitar el centro de asistencia social Beit Prajim. Solo le falta la excusa con la que presentarse allí.
Al día siguiente...
El Mazda 3 blanco aparca frente a la central de autobuses. Dos tipos, uno alto y con una alargada cicatriz que nace de su ojo izquierdo y le llega hasta el final de la mejilla, y otro más bajo pero igual de fornido y con cara de muy pocos amigos se apean del vehículo. Preguntan al guardia donde se encuentra el supervisor, necesitan hablar con él por un objeto perdido en una de las líneas.
-Esa caravana, la amarilla de la derecha-contesta el guardia, sin despegar la vista del periódico.
Ambos se dirigen hasta el indicado lugar. El tipo alto pega a la puerta, de la forma más cortés que se le ocurre.
-¿Que pasa?¡Ya voy!-grita Rami, el supervisor desde dentro.
Tampoco está acostumbrado a aporrear puertas, sino más bien en derribarlas.
-Hola, no le vamos a quitar mucho tiempo-se hace oír tras la puerta-.Se trata de una cosa que hemos olvidado en uno de los autobuses y nos preguntábamos si usted...
Rami abre, encontrándose con los dos. Arquea las cejas, aunque sabe esconder bien los nervios que agitan su interior. Intenta esbozar una sonrisa para atender su reclamo:
-¿Que se les ha perdido?
-Mire, mi sobrina se ha olvidado su diario en la línea 35 de Kfar Vradim a Maalot y esta muy triste por ello. Ya sabes, los niños de hoy son muy débiles, creen que son intocables ante los contratiempos de la vida...
-Si, por supuesto-el supervisor pugna por no cruzarse con los amenazantes ojos del compañero, que lo crucifican desde atrás.
-Entonces, me gustaría saber si en el cajón donde guarda los objetos extraviados se encuentra su cuaderno. Es muy importante para ella, téngalo en cuenta.
-Si si, voy ya mismo.
Desaparece en el interior de la caravana. Rami rebusca en el cajón, transpirando no solo por el calor. Por mucho que odiara tener a la suegra en casa deseaba con toda su alma volver con su familia sano y salvo, y dar con el maldito cuaderno. Pero no esta, ni rastro de él.
Regresa a los dos gorilas, con una inocente expresión que recuerda al de un niño tratando de excusarse de una travesura.
-No lo encontré, disculpe.
-¿Tiene acceso a las cámaras del autobús?Sería muy importante para nosotros...
-Eh sí, pero necesitaría una autorización policial y...
-Vamos Rami Butbol, son solo unos 5 minutos. Todavía te queda mucho tiempo para volver con tu familia en la calle Arugot 9. Tu esposa Ory, tus hijos Noam y Asaf, tu suegra Jana...Lástima que tengas que retrasarte en tu trabajo, o que ellos sufran algún "percance" solo porque tú te andabas con demasiados formalismos. Danos los vídeos y te dejaremos en paz.
El hombre suda a borbotones, se apoya en el marco con la mirada perdida, como si estuviera a punto de sufrir un infarto. Pero no se demora más. Con un simple gesto con el dedo los invita a pasar.
Menos de 5 minutos después el tipo alto sale con un paquete en mano, mientras su compañero anda detrás de él, con la mano en el bolsillo, atento a cualquier alteración imprevista de los acontecimientos. El guardia de la entrada sigue leyendo, concentrado con la crónica deportiva de la liga española. Los ignora por completo.
Se introducen en el Mazda y se van tan rápido como llegaron.
Continuará...
Sin embargo, casi al término de la noticia se cruza con otra sorpresa más:"Los relatos ganadores pueden ser descargados gratuitamente desde la página de la Municipalidad-sección Cultura, opción Relatos-, a disposición de quien quiera leerlos y contribuir de ese modo al éxito de la literatura local, haciendo que este tipo de concursos valgan realmente la pena".
Jake abre otra ventana y busca la página de la Municipalidad, mientras en la misma pestaña de la noticia ingresa en el buscador el nombre de "Yoval Shamir". Le salen varias páginas más, también son periódicos online y uno es escrito y de tirada nacional, Ha´Aretz, pero hablando del mismo concurso y, como en Ha´Aretz, consistiendo solo de un texto pequeño y escueto, sin resaltar ninguna importancia. Baja con la flecha para ver más sugerencias, y no tarda en encontrar una que particularmente le llama la atención:
"Joven ganadora de un concurso de relatos en Naharya ha desaparecido del centro que la acogía"
Jake frunce el ceño. La noticia es bastante reciente, de noviembre del año pasado, y la fecha del concurso respondía al 13 de febrero del mismo año. Según la información expuesta, era vista por última vez la noche del domingo, saliendo sola a "comprar" en un autoservicio cercano, como le dijo al educador que se encargaba de ella. El dueño de la tienda juró no haberla visto. No hay más detalles.
Aparte de este medio, solo dos diarios más cubren la exclusiva. Al principio le extraña la poca repercusión del suceso, pero entiende que Yoval, por lo que va leyendo de la crónica, no tiene familia y, aunque no se relata nada con respecto a su vida(y menos aún en los otros dos diarios), se deja entrever un trágico pasado de abuso sexual y soledad, hasta que el centro Beit Prajim la acogió en sus brazos cuando tenía doce. Había desaparecido con catorce.
"La Policía ha abierto una investigación y prometen no descansar hasta encontrarla, por lo que también piden a la ciudadanía la máxima colaboración".
La foto que enmarca la noticia es de una descolorida Yoval Sahmir, inexpresiva, con ese aíre frío y asustadizo en su mirada que Jake intuyó durante la presentación del concurso. Sus cejas, arqueadas, parecen preguntarle que va a hacer. Y él no sabe ni que responderse a sí mismo.
"Por Dios,"piensa en voz alta, con las manos en la cabeza,"Tamar está a punto de dar a luz, no puedo meterme en camisas de once varas. Esto es muy arriesgado, sin duda se trata de esto. ¿Que otra razón puede ser?Me ha dejado las pistas para que pueda continuar, pero no sé si quiero".
Le sudan las manos, tan frías como el hielo. Siente un repentino terror que antes no esperaba verlo, la sensación que no es posible dar marcha atrás. Si un menor, y más(desgraciadamente)acogido por los servicios sociales desaparece, se puede temer lo peor. Podría tratarse hasta de una trampa.
"No, no puedo ignorar su auxilio. Necesita que la rescaten, de donde sea que la tengan apresada. Pero un hijo mío va a nacer, no puedo poner en peligro a mi familia. Oh mierda..."
Hay que actuar rápido. Si no lo están espiando ya en este momento lo harán en breves. Decide salir del trastero, llevándose el cuaderno consigo. Sube las escaleras, haciendo el menor ruido posible. Desde abajo puede observar que su dormitorio ya no desprende luz como antes, una clara señal que su mujer ha dejado la lectura por hoy y se ha acostado. Se desplaza por el vestíbulo, tan silencioso como es capaz, hasta llegar a la cocina. Arranca la página con la frase "EL INFIERNO EXISTE, ENTRE NOSOTROS", la estruja hasta hacer de ella una bola de papel y la tira al cubo de basura. Escribe en la hoja la lista de la compra, incorporando cosas que incluso no necesita para "engordarla" más. Después la coloca en un hueco disponible entre los libros de receta y cuadernos de apuntes de su mujer, perdiéndose a la perfección entre los diferentes tomos, uno más en la atestada estantería de la cocina. Jake agarra una servilleta y se la pasa por la sudorosa frente. Mañana empieza su jornada con el autobús a partir de la una. Tiene tiempo para viajar hasta Naharya y visitar el centro de asistencia social Beit Prajim. Solo le falta la excusa con la que presentarse allí.
Al día siguiente...
El Mazda 3 blanco aparca frente a la central de autobuses. Dos tipos, uno alto y con una alargada cicatriz que nace de su ojo izquierdo y le llega hasta el final de la mejilla, y otro más bajo pero igual de fornido y con cara de muy pocos amigos se apean del vehículo. Preguntan al guardia donde se encuentra el supervisor, necesitan hablar con él por un objeto perdido en una de las líneas.
-Esa caravana, la amarilla de la derecha-contesta el guardia, sin despegar la vista del periódico.
Ambos se dirigen hasta el indicado lugar. El tipo alto pega a la puerta, de la forma más cortés que se le ocurre.
-¿Que pasa?¡Ya voy!-grita Rami, el supervisor desde dentro.
Tampoco está acostumbrado a aporrear puertas, sino más bien en derribarlas.
-Hola, no le vamos a quitar mucho tiempo-se hace oír tras la puerta-.Se trata de una cosa que hemos olvidado en uno de los autobuses y nos preguntábamos si usted...
Rami abre, encontrándose con los dos. Arquea las cejas, aunque sabe esconder bien los nervios que agitan su interior. Intenta esbozar una sonrisa para atender su reclamo:
-¿Que se les ha perdido?
-Mire, mi sobrina se ha olvidado su diario en la línea 35 de Kfar Vradim a Maalot y esta muy triste por ello. Ya sabes, los niños de hoy son muy débiles, creen que son intocables ante los contratiempos de la vida...
-Si, por supuesto-el supervisor pugna por no cruzarse con los amenazantes ojos del compañero, que lo crucifican desde atrás.
-Entonces, me gustaría saber si en el cajón donde guarda los objetos extraviados se encuentra su cuaderno. Es muy importante para ella, téngalo en cuenta.
-Si si, voy ya mismo.
Desaparece en el interior de la caravana. Rami rebusca en el cajón, transpirando no solo por el calor. Por mucho que odiara tener a la suegra en casa deseaba con toda su alma volver con su familia sano y salvo, y dar con el maldito cuaderno. Pero no esta, ni rastro de él.
Regresa a los dos gorilas, con una inocente expresión que recuerda al de un niño tratando de excusarse de una travesura.
-No lo encontré, disculpe.
-¿Tiene acceso a las cámaras del autobús?Sería muy importante para nosotros...
-Eh sí, pero necesitaría una autorización policial y...
-Vamos Rami Butbol, son solo unos 5 minutos. Todavía te queda mucho tiempo para volver con tu familia en la calle Arugot 9. Tu esposa Ory, tus hijos Noam y Asaf, tu suegra Jana...Lástima que tengas que retrasarte en tu trabajo, o que ellos sufran algún "percance" solo porque tú te andabas con demasiados formalismos. Danos los vídeos y te dejaremos en paz.
El hombre suda a borbotones, se apoya en el marco con la mirada perdida, como si estuviera a punto de sufrir un infarto. Pero no se demora más. Con un simple gesto con el dedo los invita a pasar.
Menos de 5 minutos después el tipo alto sale con un paquete en mano, mientras su compañero anda detrás de él, con la mano en el bolsillo, atento a cualquier alteración imprevista de los acontecimientos. El guardia de la entrada sigue leyendo, concentrado con la crónica deportiva de la liga española. Los ignora por completo.
Se introducen en el Mazda y se van tan rápido como llegaron.
Continuará...

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