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Cuaderno de Bitácoras: Viaje Express al Norte de Israel(Parte 1)



4 de febrero de 2020, Tiberias

Ya estoy aquí. Después de un largo y ciertamente pesado viaje en autobús desde Ciudad Santa llegué a Tiberias, una ciudad también mística para judíos y cristianos, a orillas del Mar de Galilea o, como en Israel se llama a este gran lago de agua dulce, Kineret. El día está nublado, gris como la ciudad en la que me encuentro, una urbe levantada del vestigio de la antigua Tiberias, nombrada así en honor al dios romano Tiber, durante el reinado del sanguinario Hérodes. Ya me instalé en la habitación, bastante decente por cierto, pequeña pero limpia. Mis cosas están allí abajo, sin apenas haber ordenado nada. Mi estancia por el norte de este país es corta, regresando ya a la rutina el jueves. Tampoco quiero más.
He viajado solo, sin acompañante alguno, he pagado con dinero del banco que, en su mayor parte, procede del presupuesto destinado a todo nuevo inmigrante llegado a esta Tierra. En estas fechas, donde tengo un espacio amplio de días hasta la fecha de mi examen de carrera, quise aprovechar para, sencillamente, despejarme. Escapar un poco de la presión religiosa, de los densos estudios y del característico frío polar de Jerusalén. Quizás me siente bien, o quizás la presión de la soledad pueda conmigo. Sinceramente no lo sé, no puedo predecir si disfrutaré realmente de este descanso, si lograré hacer alguna amistad o como mínimo sostener una conversación agradable con otros u otro viajero como yo, solo en su travesía. Puede que, mientra esté sentado en la cafetería, tomando una taza de café o leyendo cualquier culebrón en el periódico, yo me acercaré, con una sensación de abismo en el corazón, temeroso del rechazo, del fracaso más humillante. Le preguntaré sobre que lugares conocer, le admitiré que estoy más nervioso que un examinado de Oposiciones y que me gustaría hablar con alguien. Puede que me ignore, que no esté interesado en mí. O puede que no y todo esto acabe en un buen final, un amigo más incluso. De hecho, ahora están charlando animadamente un hombre y una mujer en la cocina. Aunque hablan en ingles, he podido entender varias cosas, como viajes por el mundo y algún consejo de visita. No sé si acercarme, ahora, intentarlo. No sé.
Mas tarde
Pues bien, he conversado un largo rato con el hombre(la mujer ya se había ido), un jubilado inglés de 67 años que ha vivido en los últimos 10 alrededor del mundo. Bueno, el ha empezado la conversación y, la verdad, no ha estado nada mal. Además relatarme un poco sobre su vida(estuvo en el Ejercito británico durante 20 años, tiene a unos amigos cerca de aquí para visitar)me recomendó para mañana un sitio para hacer “excursión”: el Monte Hippos, al otro lado del Kineret. Suena bastante bien: contiene una antigua fortaleza romana y también pasadas defensas sirias durante las guerras previas que han asolado a este país. Además tiene cerca un kibbutz, Ein Guev, que llama también mucho la atención. En cualquier caso, he intentado esta noche preguntar a otras personas sobre lugares interesantes para pasear. Me crucé con dos francesas quienes, muy correctas, me dijeron que se iban ya mañana y que no podían ofrecerme tal información. Seguramente seguiré intentado más tarde(aunque siento que mi vergüenza a preguntar me supera).
Después de mi charla con este inglés llamado John recorrí parte de la ciudad en la que estoy. Tiberias fue en las décadas pasadas un gran centro turístico en la región, pero hoy casi ni es la sombra de lo que fue. Calles sucias, incluso en su mayor atractivo que es su minipaseo a orillas del Kineret, poco movimientos en las calles(nótese el considerable arraigo de la clientela religiosa, especialmente Jaredí)y francamente descuidada. A pesar de todo me gusto dar ese paseo, hasta comi en un buen restaurante de carne, Avi, un delicioso entrecot es lo que me tome. No descarto la posibilidad de degustar también pescado típico de la zona, el San Pedro.
Después de mi “excursión” urbana regresé al hostal, me encerré en mi habitación y me vi la nueva película de Quentin Tarantino, Erase una vez en Hollywood, notablemente alta y con un reparto de diez. Luego, como dije anteriormente, pregunté sobre otras cosas que visitar y disfrutar, encontrándome con esas chicas francesas.
En fin, creo que voy a seguir buscando gente, no solo para cerciorarme de un plan, quizás también quiera hacer amigos. O solo disfrutar de una agradable conversación. Lo que surja.
Os mantendré informados.

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