Ir al contenido principal

UN DIARIO OLVIDADO(I)

Jake Furman sigue al volante de la línea 35 de autobús en dirección a Kfar Vradim desde la vecina ciudad de Maalot-Tarshiha, ese bello pueblo del norte de Israel que, además, se trata de su hogar. Le queda solo una parada más antes de llegar a la central, aunque no queda ya ningún pasajero, y el único ruido que se escucha es el chirrido de las ruedas y el golpe metálico de las partes del autobús, además de la radio puesta a mediano volumen, en donde tocan los Rolling Stones su archiconocida "Satisfaction". Jake silba, ciertamente contento, quizás porque la jornada llega ya a su fin y su mujer, Tamar, ha preparado un pastel de carne con verduras para celebrar sus 9 meses de embarazo, por lo que muy pronto podrán tener en sus manos a su primero hijo, sin haber decidido todavía un nombre. Tanto él como su esposa, que llevan ya dos años felizmente casados, han ultimado todo los detalles y preparativos para el nuevo habitante de la casa: desde decorar su futuro cuarto con dibujos de cielo y estrellas hasta comprar una cuna grande y bien costosa, de  última generación, colocada junto a la cama de su dormitorio. Pero Jake, que intenta ser más racional y pragmático, sabe que, aunque por supuesto seguirá amando y luchando hasta el último aliento por su hijo, este seguramente no les hará "fácil" los siguientes meses o incluso años, y levantarse en mitad de la noche para atender sus berrinches o cambiarle los pañales puede afectarlos hasta anímicamente....Pero, como con todo, cada cosa tiene su precio y eso, comparado a la inmensa felicidad que ese niño les dará por el resto de su vida,  es insignificante,
Se salta la parada al no ver nadie tampoco que quisiera subirse a bordo, y enfila a la central. Se trata de un gran aparcamiento con otros autobuses, algunos más grandes y preparados para las líneas interurbanas más largas, colocados en forma horizontal y guardando muy poco espacio entre ellos. El numero 35 encuentra un  hueco entre esos dos grandes, introduciéndose en él. Jake se desabrocha el cinturón y abre la puerta de entrada para salir. Justo cuando se dispone a bajar la escalinata, mirando distraídamente el interior, entre los pares de asientos azules y gastados, hay una cosa que le llama la atención. Tanto que se vuelve para comprobarlo. Se acerca y la examina. Parece una libreta de color marrón, muy claro, que alguien(probablemente) se haya dejado olvidado sobre uno de los asientos. Lo coge. Mira hacia afuera, para cerciorarse de que no estuviera el supervisor, Rami, merodeando en los alrededores. Abre el cuaderno, pasa sus amarillentas páginas en busca de algo escrito, dibujos, garabatos, lo que fuera. Jake no puede explicar muy bien porque hace esto, quizás no esté bien husmear otra cosa que no es tuya, y mucho menos siendo el conductor, aunque la curiosidad puede ser demasiado poderosa y él, sin más, deja llevarse.
Solo hay una página escrita en todo el cuaderno, una frase en lo alto de la hoja, corta y con una caligrafía, sinceramente, tan mediocre que cuesta entender lo que dice, aunque no tarda en descifrarlo:
"EL INFIERNO EXISTE, ENTRE NOSOTROS"
Un escalofrío recorre su cuerpo, sus manos tiemblan nerviosas, como si estuviera sufriendo un ataque de Parkinson. Rápidamente guarda la libreta en su mochila, y sale del autobús justo cuando llega Rami, haciendo el recuento en su bloc con expresión aburrida, seguramente deseando estar en otro lugar que no fuera ese, con mejor olor y menos calor que este...
-¿Que tal Jefe?-le pregunta Jake con disimulada cordialidad, para ocultar su perturbación.
-Como siempre Yaakov(su nombre en hebreo), problemas en casa y el perro que tengo de mascota con gastroenteritis¿Adivinas ahora como estoy?
-Bueno, que todo le vaya mejor-se despide, acostumbrado ya a las secas respuestas de su superior, demasiado cenizo de la vida. Lástima, piensa el hombre, desaprovechar de esa forma la existencia de uno en este mundo con quejas y malhumorado siempre, más no es su problema y Jake, más bien, está enfocado en esa libreta, que contiene únicamente una frase en sus 200 páginas blancas, dando lugar a todo tipo de especulaciones:
"EL INFIERNO EXISTE, ENTRE NOSOTROS¿Que significará tan enigmática(y tenebrosa)frase?¿Un pedido de ayuda, socorro ante un oscuro problema o, simplemente, una broma de mocosos para el inepto que se la encuentre y le de por investigar su origen?Muchas opciones, demasiadas preguntas sin respuesta, por lo que el hombre prefiere, de momento, aparcar este "nuevo" misterio en el cajón, a disfrutar de la velada con Tamar y, más tarde, cuando estuviese solo, buscar en Internet dicha frase. Cabe la posibilidad que la gran Red Virtual le proporciones información al respecto, como ha visto también en muchas películas, como una simple búsqueda en Google puede abrir las puertas de la resolución del caso. O puede ser una mera licencia dramática para vender entradas y tragarse la película, pero Jake, igualmente, lo probará.
Y, desde luego, esto sera un secreto para todos, incluida para Tamar. Está avanzadamente embarazada y no quiere, en absoluto, provocarle ningún posible disgusto o preocupación. En cualquier caso, Jake esconderá el cuaderno y se ocupará de él más tarde, protegido por la oscuridad de su angosto trastero, deseando solamente no arrepentirse de ello.

Comentarios

Entradas populares de este blog

FANTASMAS DEL PASADO

Mis padres murieron cuando yo no superaba los doce años. Ese aparatoso accidente de coche acabó con lo que más quería, en una noche de tormenta y mucho dolor, de camino a una fiesta de amigos. Me sentí, tan joven, muy sola en este mundo. Mi tía Isabel, como única tutora legal que me quedaba, me acogió en su casa, junto con sus dos hijas(su marido también había muerto años atrás). Pero esta historia no termina aquí. En absoluto. Los años de convivencia con mi tía fueron duros. Horribles. No solo que me condenaron a ser la "asistenta" de la casa, teniendo que limpiar todo y cada uno de los rincones de esa casa que me producía pesadillas, tampoco era merecedora de un trato mínimamente decente y me sentía una esclava con mayúsculas. Sus hijas me pegaban patadas mientras agachada frotaba el suelo, su madre agarraba un látigo y descargaba toda su furia en mi espalda, hasta dejarme casi inconsciente y ensangrentada. Que conste que esto no es ninguna fantasía, ni pretendo tampo...

UN DIARIO OLVIDADO(III)

El trastero de su casa es un cuarto diminuto, atestado de libros y con un escritorio de madera descolorida, con apenas espacio para colocar el ordenador portátil y trabajar en él. Jake cierra la puerta tras de sí, sitúa el cuaderno a la izquierda del portátil, con la única página escrita abierta. Está muy nervioso. Su mujer sigue arriba, recostada en la cama de su dormitorio, leyendo una novela de Amos Oz. En el resto de la casa reina el silencio, fuera parece que también. Pero Jake mantiene agudizado el oído, atento a cualquier ruido que peque de extraño. Al fin y al cabo, no sabe a lo que se puede estar enfrentando. Quizás, mientras escribe la frase en Google, se trata de una petición de ayuda, como ha elucubrado antes, una persona secuestrada cuya desesperación porque alguien la rescate de las garras de un criminal o un grupo mafioso la lleva a escribir esta críptica frase en un diario y abandonarlo en el autobús, para que alguien lo suficientemente curioso se haga con él y com...

UN DIARIO OLVIDADO(IV)

Un desvencijado cartel en la entrada anuncia el lugar, en letras grandes y coloridas, como "Centro Beit Prajim, el Hogar para los niños que necesitan uno". Ante Jake se alza un pequeño edificio de dimensiones cuadradas, grisáceo más por el paso del tiempo que por la pintura en sí, y con todas sus ventanas protegidas por una reja de hierro, seguramente para evitar cualquier posible fuga de sus internos. Son varias las cámaras de seguridad, tanto en su entrada como en los laterales, evidentemente necesarias para proteger a todos esos chicos con tan mala suerte en la vida, víctimas de abusos y adicciones que matan, vulnerables ante lo peor de la sociedad. Sin embargo, el centro sigue sin confundirse por un sitio acogedor, y mucho menos agradable para el visitante. El sugerente letrero contrasta enormemente con lo que expone, una prisión para niños, subsidiada en parte por el estado y que se publicita como el mejor y único destino para todos ellos, aunque Furman ya había investi...