-No, gracias Tami. Está todo espectacular.
Jake se recuesta en la silla, con la barriga ligeramente hinchada de la abundante cena que ha ingerido. Un fuerte cansancio lo tienta a meterse en la cama, pero prefiere anteponer su "investigación" del diario hallado en el autobús. Mañana además es un día muy complicado para ocuparse de ello: es viernes y tiene que hacer las compras en Maalot y ayudar a su mujer a preparar la comida del Shabat, día sagrado del judaísmo que comienza desde el viernes por la noche y finaliza en la noche del sábado siguiente. Ellos solo comen en la víspera del mismo, en cuento caen las estrellas, momento idóneo además para que su esposa cocinase las "exquisiteces" que aprende de los libros de receta más creativos.
-¿Estás bien Yaki?Te veo un poco serio...
-Estoy cansado cielo, solo eso. Voy a limpiar un poco el trastero y me iré a la cama más tarde.
-Como quieras. Ay, otra vez vuelve a darme patadas-Tamar se palpa la embarazada barriga, mirándola como si pudiese ver a través de ella al hijo que lleva dentro.
-Tiene ganas de vernos, aunque nunca es buena la impaciencia-acaricia su barriga, sintiendo el cálido amor paterno-.Cunado nazca grabaré todo, para inmortalizar este maravilloso momento.
-Mientras no me saques sudada y exhausta de tanto empujar, genial-Tamar ríe al tiempo que sostiene la copa en alto-Por nuestra familia.
-Por nuestro Tomer.
-¿Tomer?¿Ese quieres que sea su nombre, Tomer?
-¿Por qué, no te gusta?
-Si, bueno, había pensado más en otro, Igal, o Yair...
-Es igual cariño, hasta la circuncisión tendremos oportunidad de decidirlo. De todas formas, Tomer es mucho mejor que Igal por ejemplo...
-Serás!-su mujer le da una palmada amistosa.
-No te preocupes Tami-Jake bebe tras cuartos de la copa de vino, un Carmel bastante fuerte procedente de los viñedos más selectos de la Galilea Superior-Lo importante es que todo salga bien.
-Amén-contesta ella, mirando embelesada su redonda panza.
Mientras, en un lugar más alejado y menos agradable...
Oren ha crecido con la violencia y la muerte como acompañantes de vida. Desde que tiene uso de razón ha sido testigo de la injusticia que reina en el mundo, de la maldad que puede demostrar el ser humano para conseguir lo que quiere, capaz de hacer cosas terribles y malas a ojos de la sociedad. Un mundillo bajo, sucio hasta los cimientos, que, por otra parte, a Oren le encanta trabajar en él y para él. Ya no tiene remordimientos por nada, ni siquiera le importa el sufrimiento de los demás o las consecuencias que sus acciones pueden traer consigo. Su filosofía de las cosas es, cuanto menos, nihilista, concibiendo el mundo como un mero espectáculo trágico y sin sentido, construido sobre una ilusión de bondad innata en los seres que lo pueblan, creyendo estos que pueden mejorar y hacer el bien en el mundo. No cree en la humanidad, ni tampoco en el mismo. Se entrega puramente a sus instintos, a la pasiones más primitivas pero sumamente placenteras, entre ellas el dinero.
-¡Contesta!-su matón vuelve a propinarle otra bofetada a la niña, parada frente a ellos, con la cara enrojecida e irritada por el dolor. No se mueve, solo llora y llora, pidiendo clemencia, asegurando que no sabe nada y que la dejen en paz. Pero Oren, ya impaciente, se acerca a ella y la coge del cuello, levantándola unos centímetros del suelo.
-Escúchame mocosa de mierda-le cuesta respirar, no puede articular palabra mientras las manazas del mafioso estrujen su garganta-, sabemos que has pedido ayuda, has tardado más de lo que deberías y hasta has burlado a tu guardián, que también recibirá lo suyo por hacer el gilipollas en vez de trabajar como debe.¿Conoces a alguien que puede sacarte de aquí?¿Acaso hablaste con la poli?
La suelta. Esta se desploma en el suelo, tocándose la dolorida garganta. Oren da vueltas en círculos, mira a todos lados como un auténtico perturbado, aunque en realidad está muy nervioso y, mezclado con su ira más furibunda, puede resultar en una reacción tan imprevisible como peligrosa.
-Razi, llevatela de aquí. Pégale con la porra hasta matarla, haz lo que quieras con ella. No quiero volver a verla.
Su fornido esbirro procede a agarrarla del brazo y llevársela. Pero la chica, presa del pánico, se vuelve y grita:
-¡Espera, espera!
Oren se vuelve, ordenado con la mirada que se detenga.
-¿Que?
-Pedí ayuda...
-¿Como?
-Dejé mi cuaderno en la línea 35 del autobús para Maalot, después de terminar con...Ese tipo.
-Continúa.
-Me bajé una parada después de la que me correspondía, y dejé el cuaderno en el asiento a propósito.
-¿Sabes quien se hizo con él?
-No, simplemente lo abandoné y me fui.
Oren pasea su mirada por su mesa. Piensa en mil formas de actuar ahora, pero la Princesita que tiene ante sus narices, pensándolo más fríamente, es demasiado valiosa como para matarla sin más. Perdería mucho clientes y, por ende, menos beneficios para su negocio. Opta por lo siguiente:
-Pínchala para el evento de esta noche, que esté tan sedada que todos quieran juguetear con ella. Ahora sácamela de aquí.
Razi obedece y tira del brazo a la Princesita, cuyo verdadero nombre es Yoval Shamir y tiene la vaga esperanza, a pesar de la dureza de su presente, que la rescaten de este Infierno.
CONTINUARÁ...
-Mientras no me saques sudada y exhausta de tanto empujar, genial-Tamar ríe al tiempo que sostiene la copa en alto-Por nuestra familia.
-Por nuestro Tomer.
-¿Tomer?¿Ese quieres que sea su nombre, Tomer?
-¿Por qué, no te gusta?
-Si, bueno, había pensado más en otro, Igal, o Yair...
-Es igual cariño, hasta la circuncisión tendremos oportunidad de decidirlo. De todas formas, Tomer es mucho mejor que Igal por ejemplo...
-Serás!-su mujer le da una palmada amistosa.
-No te preocupes Tami-Jake bebe tras cuartos de la copa de vino, un Carmel bastante fuerte procedente de los viñedos más selectos de la Galilea Superior-Lo importante es que todo salga bien.
-Amén-contesta ella, mirando embelesada su redonda panza.
Mientras, en un lugar más alejado y menos agradable...
Oren ha crecido con la violencia y la muerte como acompañantes de vida. Desde que tiene uso de razón ha sido testigo de la injusticia que reina en el mundo, de la maldad que puede demostrar el ser humano para conseguir lo que quiere, capaz de hacer cosas terribles y malas a ojos de la sociedad. Un mundillo bajo, sucio hasta los cimientos, que, por otra parte, a Oren le encanta trabajar en él y para él. Ya no tiene remordimientos por nada, ni siquiera le importa el sufrimiento de los demás o las consecuencias que sus acciones pueden traer consigo. Su filosofía de las cosas es, cuanto menos, nihilista, concibiendo el mundo como un mero espectáculo trágico y sin sentido, construido sobre una ilusión de bondad innata en los seres que lo pueblan, creyendo estos que pueden mejorar y hacer el bien en el mundo. No cree en la humanidad, ni tampoco en el mismo. Se entrega puramente a sus instintos, a la pasiones más primitivas pero sumamente placenteras, entre ellas el dinero.
-¡Contesta!-su matón vuelve a propinarle otra bofetada a la niña, parada frente a ellos, con la cara enrojecida e irritada por el dolor. No se mueve, solo llora y llora, pidiendo clemencia, asegurando que no sabe nada y que la dejen en paz. Pero Oren, ya impaciente, se acerca a ella y la coge del cuello, levantándola unos centímetros del suelo.
-Escúchame mocosa de mierda-le cuesta respirar, no puede articular palabra mientras las manazas del mafioso estrujen su garganta-, sabemos que has pedido ayuda, has tardado más de lo que deberías y hasta has burlado a tu guardián, que también recibirá lo suyo por hacer el gilipollas en vez de trabajar como debe.¿Conoces a alguien que puede sacarte de aquí?¿Acaso hablaste con la poli?
La suelta. Esta se desploma en el suelo, tocándose la dolorida garganta. Oren da vueltas en círculos, mira a todos lados como un auténtico perturbado, aunque en realidad está muy nervioso y, mezclado con su ira más furibunda, puede resultar en una reacción tan imprevisible como peligrosa.
-Razi, llevatela de aquí. Pégale con la porra hasta matarla, haz lo que quieras con ella. No quiero volver a verla.
Su fornido esbirro procede a agarrarla del brazo y llevársela. Pero la chica, presa del pánico, se vuelve y grita:
-¡Espera, espera!
Oren se vuelve, ordenado con la mirada que se detenga.
-¿Que?
-Pedí ayuda...
-¿Como?
-Dejé mi cuaderno en la línea 35 del autobús para Maalot, después de terminar con...Ese tipo.
-Continúa.
-Me bajé una parada después de la que me correspondía, y dejé el cuaderno en el asiento a propósito.
-¿Sabes quien se hizo con él?
-No, simplemente lo abandoné y me fui.
Oren pasea su mirada por su mesa. Piensa en mil formas de actuar ahora, pero la Princesita que tiene ante sus narices, pensándolo más fríamente, es demasiado valiosa como para matarla sin más. Perdería mucho clientes y, por ende, menos beneficios para su negocio. Opta por lo siguiente:
-Pínchala para el evento de esta noche, que esté tan sedada que todos quieran juguetear con ella. Ahora sácamela de aquí.
Razi obedece y tira del brazo a la Princesita, cuyo verdadero nombre es Yoval Shamir y tiene la vaga esperanza, a pesar de la dureza de su presente, que la rescaten de este Infierno.
CONTINUARÁ...
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